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PEREGRINACIÓN ININTERRUMPIDA EN EL TIEMPO AL
SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA SALUD
Fernando Domínguez Soriano
(Párroco de Xirivella)
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¿Habéis visto la agonía del sol? ¿Retuvieron un
momento vuestras pupilas la última mirada del rayo crepuscular?
Poco a poco, el sol cual si estuviera cansado de su peregrinación luminosa,
parece que se acuesta en la curva del horizonte y que empieza a dormir.
La calma dulcísima del atardecer prende en nuestros corazones, que en aquellos
momentos quisieran despojarse de la carga enojosa de esta vida de sinsabores y
pesadumbres, y ascender, valiéndose de un suspiro, hacia aquel astro que en la
ya borrosa línea del horizonte, nos envía los últimos destellos de su moribunda
luz…
Eso que tenemos que contemplar en la naturaleza sería peligroso en nuestra vida
de espíritu. No se pueden apagar las numerosas antorchas de luz y de vida que
encontramos en María. Ella nos ilumina siempre, y cada año con más ilusión y
esperanza.
El peregrinaje a Nuestra Madre debe tener mayor fuerza y alegría al sentirse más
queridos y esperados por ella. Como dorada espiga que se agita y tiende a
impulsos de primaverales ráfagas, se agitaría y se inclinaría el cuerpo de la
Madre-Virgen, en su postrero instante en que fue elevada desde su Purísima
Concepción sobre toda criatura y
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acompañada hasta el cielo por coros de Ángeles y
Arcángeles.
Si el mundo con sus errores ciega al espíritu, con sus dulzuras pervierte al
corazón. Para lo primero influye con su seducción, para lo segundo con sus
atractivos.
Lo que llamamos dulzura del mundo es lo que San Juan llama concupiscencia de los
ojos, de la carne y de la vida. Estas son las armas con que el mundo ha
conquistado en todo tiempo el corazón de los hombres.
Si la Religión se valiera de sus propias luces, bien pudiera desterrarlas del
alma humana. Ella nos inspira el espíritu de la penitencia que lo arroja, porque
nos recuerda sin cesar que somos pecadores.
Aprovechemos estos días en su honor para que vivamos un nuevo Encuentro con
Nuestra Madre la Virgen de la Salud, para pedirle de todo corazón que nos ayude
a desterrar de nuestras almas esas dulzuras y seducciones del plan del mundo, y
seamos capaces de seguir el Plan de Dios que nos lleva al amor, al perdón y a la
vida. |
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Fernando Domínguez Sorianob>
Párroco de la Virgen de la Salud de Xirivella
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